Diferente sí, homosexual no.
Hace unos días (diciembre de 2011), leía que no es aconsejable tapar un ojo a las personas que tienen diplopía (visión doble) pues el cerebro se acostrumbra a mirar sólo con un ojo y el otro lo anula (se vuelve vago). Es decir, ves pero no ves con él. El poder del cerebro es tal que como se le “den motivos”, te puede hasta aniquilar, con la mejor voluntad.
Quiero decir con esto que, el hombre, tiene una capacidad de hacerse bien y también de dañarse ilimitada y todo depende, de su comportamiento y del de las personas o de las circunstancias que le rodean.
El que se empeña en interferir en una forma de sexualidad más acorde con su naturaleza, la heterosexual, puede acabar destrozándola sin apenas darse cuenta, de forma involuntaria: basta que crea que lo es, sin que sea preciso que viva como un homosexual, para convertirse en tal.
Es muy importante distinguir entre sexualidad y pasiones; ¿es posible que un chico sea heterosexual y, a la vez, admire más la belleza masculina que la femenina, sin ser homosexual? Sí; esto es lo que llaman algunos, equivocadamente, bisexualidad. Ahora bien, como tengas experiencias sexuales de tipo gay, comienza a crecer la confusión… (Leer más en esta página)
Este estudio pretende sentar las bases de una nueva orientación de la ciencia hacia el fenómeno homosexual.
Acabo de eliminar imágenes con desnudos frontales, pues veo que las visitas se dirigen, solamente a ellas y esta no es la finalidad de este blog. Quien busque pornografía y erotismo excesivo, que vaya a otro sitio.
Creo que hay que hacer las siguientes precisiones:
La primera es que el hombre no siente atracción sexual, sino que se trata de atracción física hacia otro hombre. El hecho de que sea posible en el plano teórico esa atracción sexual, no significa que este hecho suceda luego, en la realidad. Lo único que siente el hombre es atracción hacia la belleza de otro hombre.
Por tanto, el homosexual no existe si no se comporta como tal.
En otra página de este blog he señalado que la homosexualidad se puede mostrar gráficamente como una pirámide. En el vértice se encontrarían los hombres profundamente afectados por una especie de femineidad o amaneramiento profundo. En la base estarían los heterosexuales que comienzan a tontear con la homosexualidad; y en medio, una gran variedad de situaciones. Por tanto, hablar de homosexualidad desde el punto de vista de algo que afecta de manera profunda al ser de la persona es de una frivolidad enorme. Precisamente, si los autodenominados bisexuales nos contaran sus experiencias, no dirían, todos, que son capaces de pasarse horas y horas contemplando imágenes de chicos, vestidos o no, de su gusto, tras haber mantenido relaciones sexuales plenamente satisfactorias con su esposa. Esto no sucedería si estas imágenes se trataran de chicas, incluso desnudas e, incluso, de vídeos porno. Esto demuestra que no se trata, la homosexualidad, de un tema o problema de atracción sexual, sino de otra índole.
El hombre gay se va diluyendo progresivamente, sin haber dejado de ser un hombre; de ahí la fuerza de su comportamiento sexual, nada comparable con el de la mujer, con la que no se encuentra nunca en este camino (desde la base al vértice de la pirámide).
Casi todo lo que se ha dicho o escrito sobre la homosexualidad es un completo disparate. El desconcierto sobre el tema de la homosexualidad se debe a esta enorme diferenciación de situaciones que no tienen nada en común, al menos entre los miembros de sus extremos (vértice y base de la pirámide) hasta el punto de que si no fuese por la manipulación que se está produciendo en internet y en la calle, la realidad es que de la homosexualidad casi nadie hablaría, por su escasa entidad real (quedaría reducida al vértice y aledaños).
El mal llamado homosexual, que se encuentra en la base de la pirámide, normalmente se suele considerar, él a sí mismo, como “bisexual”.
El homosexual que proviene desde la base heterosexual, amplia, de la pirámide, acaba padeciedo una expresión especial en los ojos, algo inconfundible; es un fenómeno de la naturaleza que no aparece en ningún otro hombre o mujer. Aquí tienes fotos de hombres con comportamiento gay y que tienen esa expresión en los ojos. El motivo no es otro que el hecho de mantener relaciones sexuales con otros hombres. Tengo la experiencia, amplísima, de cientos de miles de imágenes (dispongo de la mayor colección del mundo), de que esa expresión en los ojos no se encuentra nunca en los muy jóvenes que se acercan al mundo homosexual; esto es algo muy significativo. Tampoco he visto esta expresión en los hombres profundamente afeminados, algo también tremendamente importante. ¿Es el comportamiento, el mantenimiento de relaciones sexuales, el origen de esta singularidad?; sí, lo es.
No puedo negar la existencia de la fuerte atracción del mal llamado homosexual respecto del hombre heterosexual. Pero lo cierto es que esta atracción no tiene su origen en la sexualidad, sino en la necesidad de complementar algo que le falta al hombre gay. El hecho cierto es que este objetivo no lo consigue, pues no utiliza la “medicina” adecuada, que no es otra, de momento, que la de la aceptación plena de su situación. El gay intenta ser más feliz mirando (y a veces algo más que mirar) a hombres guapos, que no tienen por qué estar desnudos; pero por más que mira, nunca se sacia; ¿no será porque los alimentos del cuerpo son bien distintos de los del espíritu”.
Mi gran preocupación hoy se dirige a este estrato de hombres, el heterosexual, que corre el peligro de verse inmerso en el mundo homosexual por frivolidad, por deformación, por malos consejos y peores hábitos; por un ambiente hedonista hasta el extremo que no mira hacia otra cosa que no sea el placer, venga de donde venga. Toda la maquinaria multimedia gay va dirigida a captar a este estrato de la sociedad, sin miramientos de clase alguna.
No estoy diciendo que la situación del homosexual profundo, el que se encuentra en la cumbre de la pirámide no me preocupe; pero no soy médico, ni biólogo ni antropólogo, etc; por ello, a este solamente le puedo decir que tampoco tiene por qué aceptar que “es” homosexual. Es un hombre diferente y punto.
He leído a algún psicólogo experto en materia de homosexualidad, que no existe diferenciación biológica alguna entre el homosexual y el heterosexual. Como verás, esto no es así al menos en las manifestaciones externas, bien en los ojos, como hemos dicho antes, bien en el exagerado amareamiento que llegan a padecer y que comporta una diferenciación cuyo origen está por descubrir. Parece claro que el sistema hormonal puede estar jugando estas “malas” pasadas.
Si el mal llamado homosexual buscara saciar su sexualidad, no se conformaría con imágenes de hombres que no se encuentran realizando práctica sexual alguna; se conforma, en cambio, con la belleza sín más. Este es el dato que, hasta ahora ha quedado oculto a los ojos de todos y ha llevado a creer que la homosexualidad existe, cuando no es así. Puedo asegurar que aquél hecho es tan importante y de tanta extensión en el mundo “homosexual”, que ningún gay se atrevería honestamente a negar su existencia; todos entran engañosamente por la vía de la belleza del hombre, sin más.
Entonces, ¿de donde proviene la pornografía gay?, ¿quien la consume?; la pornografía es un añadido de la industria del porno, creada artificialmente y que encuentra como consumidor a un hombre cuya sexualidad acaba estando profundamente insatisfecha. Esta es una gran responsable del sostenimiento de relaciones sexuales entre hombres. ¿Aún no se han dado cuenta de que utilizan actores heterosexuales para realizar estos vídeos (cine) y reportajes fotográficos gays?
La contemplación de la belleza debe conducir a Dios; para ello, te debes aproximar a ella con rectitud de intención y más…
Ayer, 24 de octubre de 2011, me encontré a otro chico que ha llegado a la conclusión de que es homosexual siguiendo las mismas pautas que otros muchos: ven ¡un día! unas imágnes de chicos desnudos que le impactan y le provocan un gran revuelo en su tranquilidad sexual (tenía 13 años, entonces) y de ahí concluye que es gay; antes que nada, le habría advertido de lo que habría sucedido si en lugar de ver unos bomberos de veinte años, desnudos, aunque tapándose sus partes, en la ducha, ¿qué le habría pasado si hubiera encontrado imágenes de una pareja heterosexual haciendo el amor apasionadamente? Pero esto no sólo queda ahí; afirma que está enamorado de un chico desde hace años y que no se atreve a decírselo. Quiero recordar que para enamorarse, ha de existir un amor correspondido; de lo contrario, será admiración secreta, o lo que se quiera, pero no enamoramiento. Y esa admiración por la belleza masculina no es producto de la homosexualidad, vuelvo a repetir, sino de la naturaleza normal del hombre, de su capacidad de admirar la belleza allá donde se encuentre. Es una pena que haya tantos chicos que no tienen la orientación adecuada. Espero que este blog les sirva. Debo añadir que los ojos de este chico, pues muestra fotos suyas con 13 y con 18 años, no tienen esa expresión que aparece en las fotografías que anteceden a estos últimos párrafos.
















